Messi dio cátedra y el Barcelona sigue en la cima
El argentino Leo Messi dio la victoria al Barcelona en La Romareda ante el Zaragoza (2-4), en un partido en el que marcó tres tantos, provocó el cuarto con un penal y confirmó, con su juego, que es el mejor futbolista del planeta.
Messi no dio apenas opción al Real Zaragoza con su segundo triplete consecutivo, tras el logrado en Valencia, y el Barcelona mantiene el pulso con el Real Madrid en la cabeza de la clasificación.
El equipo de Pep Guardiola apenas tuvo que desgastarse para hacerse con la victoria y solo debió esperar a que su rival cayera como la fruta madura en la segunda mitad, cuando decidió dar un paso adelante y arriesgar en busca de la igualada, algo que resultó letal para sus intereses.
El conjunto catalán tuvo la fortuna de encontrarse en el minuto 5 con un regalo del defensa uruguayo Carlos Diogo en la frontal del área que no desaprovechó Leo Messi para poner el marcador a favor.
A partir de ahí el juego se convirtió en un gran rondo a todo el campo con el Barcelona buscando mantener la posesión del esférico el mayor tiempo posible ante un rival que corría constantemente detrás de él.
Además, el hecho de ir por delante en el electrónico le permitía no tener prisa por llegar a la portería contraria a la que miraba más bien poco.
Incluso, en algunos momentos el conjunto de Pep Guardiola dio la sensación de excesiva suficiencia ante el poco peligro que llevaba su oponente a su área y quizá también pensando en economizar esfuerzos tras la acumulación de partidos a que le obliga la Liga de Campeones.
Las únicas aproximaciones, en ambos casos, se producían en faltas o saques de esquina, aunque nunca de una forma clara.
El conjunto maño tuvo su mejor, y única, opción para haber igualado la contienda en el minuto 17 cuando el portugués "Eliseu" Pereira pisó área tras una pared y se dispuso a rematar sin oposición. Sin embargo, el omnipresente Dani Alves logró meter el pie y frustrar el remate del zaragocista.
Sólo en los últimos minutos de este periodo el equipo de José Aurelio Gay consiguió romper ligeramente el guión del partido, ya que hizo retroceder hacia su portería a un equipo azulgrana privado del balón, aunque eso no se tradujo en ninguna oportunidad.
En la segunda mitad el equipo de José Aurelio Gay salió decidido a buscar el gol de la igualada poniendo velocidad y llegando con más sensación de peligro al área barcelonista, con un par de saques de esquina seguidos incluidos, pero también dejando más espacios atrás por los que su rival salía a la contra guiado por un Messi espectacular.
En el minuto 53 el conjunto visitante ya avisó con un contragolpe de cinco contra tres defensores y en el 62 Messi llegó forzado a un centro al segundo palo.
Estas dos jugadas fueron el preludio del segundo tanto en el que Messi, en el minuto 66, se fue de todo el que se le puso por delante en una jugada inverosímil para acabar batiendo al meta del equipo local.
El 0-2 comenzó a pesar como una losa en los jugadores locales y doce minutos después el argentino volvió a sacarse de la chistera otra genialidad y apuntilló la victoria con su tercer tanto y el de su equipo.
Cuando así parecía, apareció la figura del recién ingresado Adrián Colunga para marcar dos goles en apenas cuatro minutos y poner un 2-3 a falta de dos minutos más el añadido aunque, de nuevo apareció la figura del menudo jugador argentino para, a continuación, forzar un penal, que transformó el sueco Zlatan Ibrahimovic, que acabó por cerrar el marcador y las ilusiones zaragocistas.
Real Madrid despertó a tiempo y venció al Sporting
El Real Madrid remontó un nuevo encuentro en el Santiago Bernabéu (3-1), basado en su demoledora pegada en una tarde de poco fútbol, para mantener el liderato firmando pleno de triunfos de local, ante un Sporting de Gijón que se marchó enfadado por decisiones arbitrales en acciones que decidieron el partido.
Se agarra el Real Madrid a la épica en el Bernabéu, alejado del fútbol vistoso de otros duelos, para dar la vuelta a un nuevo partido y transformar en aplausos los silbidos de su afición, con los que castigó la desmotivación de una primera parte para el olvido.
Regresó el conjunto madridista al escenario de una nueva desilusión europea sin reproche inicial en la grada. Acostumbrados a las malas noticias en Liga de Campeones, la afición aguantó 38 minutos de bostezo antes de silbar por una primera mitad de juego sin ritmo y terminar levantándose del asiento por el fútbol eléctrico. Sostenido por impulsos cuando le vienen mal dadas.
Los reproches llegaron por la mala lectura inicial del partido. El 'efecto Bernabéu' no es suficiente como para ganar a un rival sin pelea, y la movilidad de Cristiano Ronaldo hay días que no basta. Enfrente había un Sporting bien ubicado sobre el terreno de juego. Con el gusto por el balón que impone Alberto Rivera. Al que sólo se le pudo achacar su falta de hambre en minutos de juego sin orden madridista.
Nació frío el encuentro y los mil intentos de Cristiano por cambiar la dinámica no tuvieron éxito de inicio. Su hambre de ganar se transforma en gestos de reproches a sus compañeros, cuando no leen un pase o no aciertan en una acción. Debe modificarlo el portugués.
La acción con Gonzalo Higuaín ante el Lyon desvió los focos de la crítica hacia el argentino. La paciencia de sus compañeros tiene un límite, aunque sea el líder indiscutible sobre el césped.
El ligero dominio local no encontró remate. Un cabezazo desviado de Higuaín (min.8), un disparo a las nubes de Esteban Granero (m.22) y el remate de más peligro, de nuevo del 'Pipita' que chutó cruzado en carrera (m.32) fueron los avisos blancos antes del primer disparo a puerta. Juan Pablo Colinas ante Cristiano, en una acción tras error de Diego Camacho, de tres para tres, en la que pecó de egoísmo.
El Sporting aguantó el juego de bajas pulsaciones madridista. No se descompuso en ningún momento y sustentado en la calidad de Rivera, asociado con el trabajo incansable de Diego Castro, intentó sorprender a Iker Casillas. Miguel De las Cuevas chutó la acción más brillante del escaso balance ofensivo.
El francés 'Lass' Diarra está tonteando con su futuro. Instalado en su rendimiento más bajo desde que llegó a Madrid, los aplausos que agradecían su lucha en el centro del campo se han convertido en reproches a sus limitaciones en los pases. El chileno Manuel Pellegrini le sustituyó en el descanso. Aporta poco comparado con José María Gutiérrez 'Guti'. Su entrada cambia la cara del equipo.
El toque de Guti, que hace jugar con más rapidez y claridad a sus compañeros, más el grado de intensidad que subió el Real Madrid, le bastó para remontar. Salió en busca del triunfo, con un testarazo del holandés Rafael van der Vaart que rozó el larguero, pero se encontró con el tanto en contra.
Un error defensivo, al tirar mal el fuero de juego, plantó solo a un ex madridista como David Barral ante Casillas (min.53). Escorado, no dudó. Con la portería en su mente, no pensó en asistir y sí en soltar un potente disparo arriba, imparable para el capitán blanco. Estallaba de alegría una incansable afición, que arropó con sus cánticos de inicio a fin. Un ejemplo a seguir.
La alegría duró poco. En la siguiente acción, nada más sacar de centro, Cristiano provocó una falta. La chutó con su potencia habitual, Juan Pablo despejó como pudo, y el balón muerto lo envió a la red Van der Vaart. El control de balón, con las manos junto al cuerpo, pero ayudándose de ellas para acomodar el esférico desató las quejas de los jugadores del Sporting.
No se habían levantado del golpe, cuando dos minutos después, en plena avalancha blanca, Cristiano remataba un córner con un salto descomunal y Xabi Alonso, solo en el segundo palo, remachaba a la red el tanto que volteaba el marcador. Ciento veinte segundos cambiaban el rumbo. Con todo a favor, Juan Pablo evitó una derrota mayor.
El portero del Sporting se lució ante un disparo ajustado de Marcelo, ante otro en semi fallo del brasileño y un tiro lejano de Cristiano. El juego de ataque blanco dejó huecos en defensa. Rivera los leyó para asistir a Castro. Con todo a su favor chutó a las manos de Casillas.
Una nueva acción protestada por el Sporting sentenció el encuentro. De aspirar a empatar, en jugada de Castro derribado por Álvaro Arbeloa dentro del área, pasó a encajar a la contra el gol de Higuaín. Zurdazo ajustado para cerrar el marcador. El Real Madrid duerme líder tras jugar con fuego ante un Sporting que regresa orgulloso a casa.
Man. Utd. venció a Liverpool y recuperó la cima
Manchester United impuso su ley, remontó el gol del español Fernando Torres, se apuntó el triunfo en el clásico inglés ante el Liverpool para retomar el liderato de la Premier y alejar al cuadro de Rafael Benítez de los puestos de Liga de Campeones.
Bajo el recuerdo del contundente triunfo que el Liverpool obtuvo el pasado curso, cuando tomó Old Trafford al imponerse por 1-4, los visitantes afrontaron el choque sin volver la cara a la situación. A pesar de la distancia que separa las ambiciones de ambos clubes en el presente curso y del escaso margen de error que amenaza el futuro del bloque de Benítez.
Torres dejó su impronta a los cinco minutos. Robó un balón en el centro del campo y buscó la salida con Steven Gerrard. El capitán puso el balón en el corazón del área pequeña, donde el internacional español esperaba para, de cabeza, superar a Edwin Van der Sar.
Suele responder con firmeza el campeón y tocó arrebato sobre la meta de Pepe Reina. El argentino Javier Mascherano no pudo con el ecuatoriano Antonio Valencia. Le intentó frenar a agarrones y cayó en el área. El penalti señalado por el árbitro lo lanzó Wayne Rooney. Desvió Reina. Pero el atacante local recogió el rechazo para lograr el empate antes del cuarto de hora.
El duelo siguió firme. El United mantuvo la iniciativa sin agobiar en exceso a la zaga de Benítez. Sin embargo, tras el descanso, el dominio se acentuó. Y en una de ellas, el coreano Ji-Sung Park, dentro del área y de cabeza, adelantó definitivamente al Manchester United.
Con media hora por jugar para establecer la igualada Benítez buscó soluciones. Pero la entrada de hombres como el italiano Alberto Aquilani, el holandés Ryan Babel o el israelí Yosi Benayoun no fue solución. El hebreo, sin embargo, dispuso de la mejor ocasión en el tramo final, cuando se encontró con un mal remate de Torres que, a un metro del meta, fue incapaz de superar a Van der Sar.
Milan no pudo con Nápoli y por eso tampoco lo superó a Inter en la tabla
Milan no pudo: en el estadio de San Siro, apenas empató con Nápoli, un 1 a 1 firmado por Hugo Campagnaro y Filippo Inzaghi, y de esta manera no pudo superar a Inter en la punta de la tabla.
De hecho, el equipo rossonero ahora suma 59 puntos en la segunda posición y queda a uno del líder; Nápoli, por su parte, ahora tiene 42 unidades y ocupa la séptima plaza en condominio con Genoa.
El partido fue bastante entretenido: Milan buscó hacer el gasto y Nápoli, parado con mucha prudencia en la cancha con un novedoso 4-4-1-1, controlaba y buscaba aprovechar las contras con la velocidad de sus hombres.
Desde un comienzo, se notó que el plan visitante era mucho más simple y efectivo y por eso no extrañó cuando Nápoli se puso en ventaja: Lavezzi picó habilitado, se fue por derecha hasta el fondo y metió el centro atrás para la llegada de Campagnaro, quien pudo anotar con el arco vacío puesto que Abbiati se había chocado con Oddo y había quedado descolocado.
Milan trató de reaccionar, pero de esa manera se expuso a las reacciones visitantes y hasta pudo haber sufrido el segundo, como por ejemplo cuando Lavezzi, con una espectacular media vuelta de derecha, exigió un verdadero milagro por parte de Abbiati.
Sin embargo, a la primera llegada Milan empató: Ronaldinho se fue muy bien por izquierda, gambetenado entre dos, y metió el centro exacto para la atropellada de Inzaghi, quien una vez más sacó a relucir su olfacto goleador y con un frentazo la mandó a guardar.
En el complemento, Milan pareció mucho más decidido y ofensivo y, por eso, el partido fue prácticamente a mano única, más allá de algunas peligrosas contras de la visita. Sin embargo, a pesar de un evidente dominio (62% de control del balón), por la falta de variantes ofensivas (Pato había vuelto a la titularidad, pero volvió a lesionarse luego de pocos minutos y fue remplazado por su compatriota Mancini), los locales no pudieron quebrar la eficaz estructura defensiva de los celestes.
Así, al final el empate fue bastante correcto, más allá de un arbitraje que favoreció evidentemenete las intenciones destructivas de la visita, permitiendo un juego excesivamente violento y tardando mucho en tomar medida disciplinarias.
Fue curioso ver como Ronaldinho, quien recibió docenas de patadas a lo largo de los 90 minutos, fuera luego amonestado por un falta mucho menos graves de las muchas que había sufrido. A pesar de eso, el brasileño mostró las mejores cosas y fue sin duda la figura del match.
Inter empató con Palermo y puso la punta en riesgo
En el estadio La Favorita, Palermo e Inter se igualaron por 1 a 1 con los goles de Diego Milito, de penal, y de Edinson Cavani.
De esta manera, por el momento los nerazzurri mantienen el liderato del campeonato con 60 unidades, pero con apenas dos de ventaja sobre los primos rossoneri, quienes jugarán el domingo contra Nápoli, mientras que los sicilianos por ahora siguen cuartos con 47 puntos.
Fue un justo empate, en un partido que los tetracampeones de Italia intentaron ganar pero que hubieran podido perder por mano de las contras rosanegras sobre el final.
En el primer tiempo la visita empezó muy bien y ahogó cada iniciativa de Palermo. Sneijder, Milito y Eto'o se movieron muy bien ahí adelante y la defensa local estuvo siempre en dificultad, con todo el equipo rosanegro evidentemente nervioso y trabado.
De todas maneras, los nerazzurri necesitaron de un penal para ponerse en ventaja: en jugada de tiro de esquina, Bovo le tiró evidentemente la remera a Lucio adentro del área y lo bajó antes de que el brasilero pudiera recibir el centro. El referí decretó la máxima pena y Milito no falló desde los once metros.
El gol recibido despertó a la visita y finalmente si vieron dos equipos en la cancha: Pastore y Miccoli se hicieron cargo del balón y Palermo armó muchas buenas jugadas, se asomó con creciente peligro al arco visitante y al minuto 24 encontró el empate. El capitán rosanegro inventó un buen cuchillazo para Cavani, quien controló sobre el límite del área, algo por derecha, y con un remate fuerte metió el esférico en el ángulito bajo del primer palo.
El partido se vio reñido y equilibrado hasta el final de la primera etapa, con los nerazzurri rematando a menudo desde afuera del área y Pastore gambeteando y sirviendo buenos balones para sus compañeros.
En el complemento, Palermo bajó con todo y rozó el gol al quinto, pero Cavani se comió un gol fácil conectando mal de cabeza desde pocos pasos del arco, luego que Miccoli le había servido un balón perfecto.
El desafío siguió lleno de emociones: mientras Eto'o, Milito y Sneijder intentaban encontrar un espacio para vencer el match con todas sus fuerzas, empleando Sirigu y la defensa rosanegra una cuantas veces, los hombres de Rossi armaban contraataques excelentes, pero que siempre fueron desperdiciados por algún error sobre el final. Cavani, en particular, tuvo dos chances clarísimas, pero la primera vez remató alto y en la segunda se perdió el balón, justo cuando Samuél se había resbalado adelante de él y le había regalado el mano a mano.
Al final fue un empate justo, como quedó dicho, que pero podría costarle caro a ambos, puesto que el domingo Milan y Juventus buscarán el rebaso en la tabla, para ganarse respectivamente la primera y la cuarta posición.
Fuente: Espn
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