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domingo, 18 de abril de 2010

Gano de nuevo Racing, lo dio vuelta increiblemente

Racing superó a Vélez y sigue fuera de la Promoción

Los suplentes del Fortín se pusieron en ventaja en Avellaneda con un cabezazo de
Tobio (PT 39m), pero la Academia, que continúa arriba de Central y Gimnasia en los promedios, se despertó y lo dio vuelta en cinco minutos con Lugüercio (ST 29m), Yacob (ST 32m) y Bieler (34m). Se produjeron incidentes en las tribunas y Alvarez fue expulsado en la visita.

Racing acumuló esta noche nuevo material para llenar aún más páginas de su historia reciente, plagada de momentos heroicos e impensados, de situaciones muy sufridas, de caminos empinados, de festejos enloquecidos y de triunfos anecdóticos. En Avellaneda derrotó 3-1 a Vélez, en un partido repleto de condimentos. No sólo volvió a la victoria luego de la dura derrota sufrida ante Estudiantes, sino que se mantuvo fuera de la Promoción.

La tormenta salpimentó este combo. ¿Alguno de los dos se destacó por el juego? Lejos estuvieron de brillar, pero corrieron, buscaron, trataron de ganarlo y lucharon hasta el último minuto. La Academia arrancó mejor gracias a las subidas de Castromán por la derecha, a la presión de sus mediocampistas y a los buenos movimientos aéreos que generó. Avisó Yacob con un cabezazo que controló Barovero y luego salvó Coronel ante la amenazante presencia de Lugüercio.

El equipo de Russo no era prolijo ni lujoso, pero apretaba y generaba peligro. Castromán quiso sorprender con dos tiros desde afuera que pasaron cerca, pero fue Yacob quien inquietó mediante un derechazo lejano que Barovero mandó al córner. Por su parte, la visita, con muchos suplentes, lo tuvo primero de contra, pero el disparo final de Alvarez se fue por arriba. Y a los 39, en una jugada aislada, se puso en ventaja inmerecidamente: Tobio apareció totalmente solo en el segundo palo tras un córner y fusiló de cabeza a De Olivera.

Con el segundo tiempo llegaron los insultos y Racing comenzó a desesperarse. Ese aluvión de ganas le permitió arrinconar a Vélez y crear más situaciones de peligro. A los 14, Grazzini, quien reemplazó a un lesionado Castromán, reventó el palo derecho de Barovero con un tremendo zurdazo. Pero ese ir constante casi lo traiciona en la contra, ya que a los 18 De Olivera le tapó un mano a mano increíble a Cabrera y dos más tarde, Alvarez no logró definir de cabeza ante la buena marca de Martínez.

Pero a los 22 se produjo el primer punto de inflexión con la expulsión de Alvarez, quien habría insultado al árbitro Collado. Siete más tarde, cuando parecía que la Academia tenía todas las puertas cerradas, Lugüercio encontró la llave con un tremendo derechazo desde afuera del área y decretó la igualdad. Racing se contagió de la tormenta y fue un verdadero aluvión en apenas cinco minutos para finalmente llevarse una victoria sumamente importante.

A los 31, Hauche, quien ingresó realmente endiablado, quedó mano a mano y perdió ante una muy buena reacción de Barovero. Un par de segundo más tarde, el ex Argentinos volvió a probar los reflejos del arquero y Bieler no llegó para empujarla en el rebote. Estaba al caer y cayó a los 32: Yacob tomó un despeje, le dio desde 30 metros y, con la ayuda de un desvío, venció al arquero del Fortín. Para completar este ciclón de goles, Bieler se sacó una marca en la puerta del área a los 34, le pegó de zurda y venció nuevamente la estirada del uno.

La nota negra de la noche la dieron los hinchas. Algunos de Vélez se agarraron a trompadas durante la primera parte y los incidentes continuaron a lo largo de todo el encuentro, que estuvo parado en algunas ocasiones y no se suspendió de milagro. Los de Racing no se quedaron atrás y también rompieron una reja. Esta vez la fiesta en Avellaneda estuvo sobre el césped.



"Quedamos marcados"

Gareca, caliente, aseguró que a Vélez todavía se lo hace pagar la final ante Huracán.

"Si un árbitro tiene esa personalidad, que la tenga en todos los escenarios y con los jugadores que la tiene que tener. No con un pibe", dijo.

"Termino yo con un hombre menos, donde está enredado Racing. Todo Racing, hasta la gente", dijo Gareca.

"Así no se puede jugar. En una situación que es penal a Cabrera, le tiran piedras a un jugador de Vélez. Donde el técnico va e increpa a un jugador y no pasa nada. Se termina expulsando a un chico que tiene cinco partidos en Primera". Ricardo Gareca terminó muy caliente después del partido en el Cilindro. Más todavía con la roja a Ricardo Alvarez.

Y, el Tigre no aguantó más y explotó ante los micrófonos: "Si un árbitro tiene esa personalidad, que la tenga en todos los escenarios, en cualquier cancha y con los jugadores que la tiene que tener. No con un pibe. Me agarran a Cabrera y lo sacan de brazo. Termino yo con un hombre menos, donde está enredado Racing. Todo Racing, hasta la gente. Hay cosas que no puedo entender. Nosotros jamás nos metemos con el tema de los arbitrajes. Si tienen bolas, que expulsen a jugadores de nombre", afirmó.

Para el técnico del Fortín, mucho tiene que ver la final con Huracán en el Clausura 2009. "Esto ya nos había pasado. Nos bajaron del campeonato con Newell's, en la cancha de Vélez. Donde hubo un penal que lo vieron todos, el árbitro, el línea. Yo digo, si Vélez a través de la final del campeonato va a pasar por esto... Parece que estuviéramos marcados, ya quedamos marcados por todo el mundo", cerró.




El Payaso fue el dueño del circo






Lugüercio volvió con todo a la titularidad: empujó a Racing a la victoria con un golazo, actitud y claridad.

Es el inflador anímico del equipo, se sabe, pero muchas veces su actitud no alcanza. Anoche, en cambio, Pablo Lugüercio armó el combo perfecto en esa ráfaga letal de Racing: un golazo para quebrar la mufa y calmar los nervios, un taco para habilitar a Hauche, el pase previo al bombazo de Yacob y una agresividad que contagió a todos. Así, el Payaso le devolvió la sonrisa a Racing y justificó su regreso a la titularidad. "Este fin de semana vamos a hacer lo posible para que los hinchas se vayan contentos", había prometido el 7. Y cumplió.

El clásico "Lugüeeercio, Lugüeeercio" de los hinchas de Racing fue más merecido que las últimas veces. Sobre todo, porque el delantero no le regalaba un grito a su gente desde la primera fecha del torneo, cuando convirtió el primero en el 3-0 a Central. Ayer, el delantero no sólo la metió, sino que él mismo se fabricó la jugada (de izquierda al centro) y sorprendió con un derechazo de media vuelta al primer palo de Barovero.

El Payaso era titular indiscutido en la Academia, aunque cuando Russo apostó por la dupla Hauche-Bieler en ataque, lo ubicó como enganche. Como en esa posición bajó su rendimiento, ante Newell's, Atlético Tucumán y Estudiantes, Lugüercio arrancó en el banco. Las dos veces que ingresó (ante el equipo rosarino y el Pincha), no se lo notó con las mismas ganas que contra Vélez.

Hasta el gol, el delantero había luchado mucho pero sin tener participación en el juego. Se cargó el equipo al hombro, y no sólo por lograr el empate. En esos seis minutos de tormenta futbolística, el Payaso fue el receptor de casi todas las pelotas en ataque, lastimó a Vélez por las dos bandas y por el centro, y hasta dejó mano a mano a Hauche (Barovero le tapó el remate). Después, agarró un rebote en la puerta del área, lo vio a Yacob de frente y le dejó la bola servida para el remate que terminó en el 2-1.

"Estamos defraudando a todos. Tenemos una deuda con los hinchas y con nuestras familias", había reconocido el 7 cuando Russo lo confirmó otra vez entre los 11. Anoche, Lugüercio prefirió el silencio. Igual, ya había dicho todo en la cancha. Ahí, donde "se ven los pingos", el Payaso fue clave para el triunfo de Racing y demostró que volvió al equipo para quedarse...



Peleas arriba y abajo

Hinchas de Racing y Vélez se trenzaron en la tribuna alta. También los del Fortín en la inferior.







Ocurrió en el inicio del segundo tiempo, justo cuando Racing debía poner en juego la pelota en un tiro libre. Hinchas de Racing ubicados en la tribuna superior pasaron al sector donde estaban los de Vélez y se llevaron una bandera. Como los dos guardias de Infantería encargados de que el pulmón de separación cumpliera ese fin sólo atinaron a observar, el choque fue inevitable: los dos grupos se trenzaron a golpes, hubo roturas de asientos para usarlos como proyectiles y disparos de balas de goma. En simultáneo, en la bandeja inferior visitante, la barra de Vélez también dirimió asuntos a las piñas. Los incidentes generaron la suspensión del partido por siete minutos (la primera de las cuatro veces que se paró el juego), pero no detenidos, según se informó en la comisaría 1ª de Avellaneda.





"Vos no tenés vergüenza..."

Gareca le dio duro a Collado por un penal omitido y por la roja a Alvarez. También le pegó a Russo por haber increpado a Cabrera.

Un día explotó, un día perdió la tranquilidad que lo caracteriza siempre. Un día habló del árbitraje y de qué manera lo hizo. Ese día fue ayer, en el que Ricardo Gareca se fue de la cancha de Racing masticando bronca por la mala labor de Javier Collado. "Así no se puede jugar más. Primero no nos cobró un penal claro sobre Cabrera. Después le tiraron de todo a un jugador nuestro cuando quiso patear un córner y no pasó nada. Luego el técnico de ellos increpó a Cabrera, se metió en la cancha y el árbitro terminó expulsando a un chico (Ricardo Alvarez) que tiene cinco partidos en Primera. Esto de tener bolas para echar a un pibe a mí me gustaría que las tenga para echar a un jugador de nombre. ¿Qué le puede decir un chico que recién comienza a un árbitro? Hay cosas que no puedo entender", fue lo primero que rugió el Tigre tras enfrentar a los micrófonos una vez finalizo el encuentro.

Pero esto con Collado no parece una cuestión sin antecedentes, ya que el Flaco recordó un partido en el que árbitro también fue protagonista y Vélez se vio perjudicado: "Ya nos había bajado del campeonato anterior en el partido contra Newell´s en nuestra cancha (NdeR: ganaron los rosarinos 2-1 y Olé calificó a Collado con un 2). Aquella vez hubo un penal claro a Somoza y no pasó nada. Yo digo que si Vélez, a través de aquella final con Huracán, le va a pasar por todo esto, estamos mal. Hace un año que acá no dirige un árbitro (Gabriel Brazenas) pareciera que mató a alguien y se equivocó como se equivocan todos en todos los partidos, pero lo crucificaron y nosotros fuimos los que menos hablamos. No buchoneamos a nadie y no soy buchón en nada. Y acá lo buchonearon y resulta que Brazenas ya no puede dirigir. Esto no tiene fin". Por último el DT aclaró: "Todo terminó de forma bochornosa, hicieron lo que quisieron. Estoy muy caliente, ustedes nunca me vieron de esta manera, pero son situaciones que uno ya no puede aguantar. Me cansé".




El gol, y del odio al amor

Claudio Yacob, el capitán que venía siendo muy resistido por los hinchas, al fin pudo redimirse con el zapatazo del 2-1. ¿Serán sus últimos partidos en Racing?







Fue su redención. En su momento más difícil. Todavía con los oídos aturdidos con los gritos de "sacalo al 5" que los hinchas le cantaron a Miguel Angel Russo durante la goleada recibida contra Estudiantes. Claudio Yacob se bancó los silbidos que recibió en los últimos partidos y recompuso su imagen con el gol que puso al frente a Racing. A los 32 minutos del ST, el capitán le pegó desde afuera del área, la pelota rebotó en Cabral y se le metió a Barovero. Ahí nomás, el volante central realizó un pique furioso y fue a abrazar al PF Guillermo Cinquetti. Enseguida, el 5 sonrió y se lo vio aliviado. Su rendimiento mejoró notablemente, quizá por esa dosis de confianza que necesitaba, y manejó los tiempos del equipo. Para ese entonces ya no se notaban signos de reprobación hacia Yacob y el Cilindro era una fiesta.

Los cortocircuitos entre Claudio y los hinchas fueron en aumento en este campeonato. Mirado de reojo por ser el capitán de un equipo muy castigado por sus malos desempeños, la mala onda fue creciendo con el correr de los partidos. El punto de quiebre se dio con el penal que erró contra Argentinos. Sobre el final del partido, con la Acadé ya perdiendo, el capitán le dijo que no a Bieler, que quería patear, y lo ejecutó muy mal. Pese a que Russo admitió que el volante era el encargado, los hinchas se molestaron con la decisión y castigaron a Claudio, quien no venía jugando bien.

Ahora, con el gol y el triunfo del equipo, los dardos hacia el santafesino seguramente cesarán. Quizá con algo más de tranquilidad, pueda mantener el nivel que mostró ayer y ¿despedirse? más diplomáticamente de Racing. Claro, según trascendidos, el Nápoli podría volver en junio a la carga por el mediocampista y la dirigencia daría el visto bueno para comenzar a negociarlo.




Fuente: Olee



Suerte


Muchas Gracias

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