La Plata era otra estación de riesgo para Independiente en su viaje rumbo al campeonato y a fin de cuentas el equipo del Tolo Gallego no pasó la prueba contra Gimnasia: volvió a quedar en deuda con su juego, cosechó su segunda caída en el Clausura -la anterior fue con Vélez en la quinta fecha- y mañana puede ser alcanzado en la cima si Godoy Cruz supera a Racing en Avellaneda.
El Lobo hizo el gasto en los primeros minutos, monopolizó la pelota gracias a las buena tarea de sus mediocampistas y tenía picante arriba con Stracqualursi y Marco Pérez. Primero avisó el lungo, y a los 20 fue el colombiano el que quedó mano a mano con Gabbarini, tras una gran cesión de Encina, para tocar al gol con una sutileza por sobre el cuerpo del arquero.
La diferencia estaba bien por el pobre juego de Independiente, que evidenciaba la misma falta de fútbol y de atención en la última línea que viene exhibiendo desde hace varios partidos. Pero tras ese gol, el equipo de Cocca cedió algo de su protagonismo y antes del cierre, los de Gallego cantaron bingo: Acevedo cedió para Federico Mancuello, quien con un tiro bajo y cruzado sentenció a Sessa.
Independiente tropezó ante Gimnasia en La Plata
El complemento arrancó también con emociones: Gabbarini evitó el segundo de Encina y Sessa se debió esforzar para controlar un buen remate de Núñez, quien ingresó por Mancuello, conformando una delantera de peso junto a Silvera y Gandín.
Cuando el que estaba más cerca era el Rojo, una distracción defensiva le costó volver a estar en desventaja. Stracqualursi cabeceó un envío largo de Iriarte y, tras un grosero error de cálculo de Mareque, el moreno Pérez volvió a quedar solo para conquistar su segundo gol en la tarde del Bosque. Iban 23 minutos.
De ahí al final fue todo de Independiente, que con poco fútbol y con mucho amor propio fue a vender cara su derrota. Tuvo la pelota, llenó de centros el área rival y estuvo al borde llevarse algo, pero Gandín se tragó el empate a los 38 y el 2-1 se mantuvo para siempre.
River cayó con Newell´s en Núñez y quedó envuelto en llamas
El Millonario, que contó con el retorno de Ortega, volvió a exhibir un juego pálido, perdió por 1-0 ante la Lepra en el Monumental e hilvanó su cuarta caída consecutiva. El paraguayo Achucarro (ST 6m) hizo el gol de los rosarinos, que merecieron ganar por mayor ventaja.
La traumática caída libre de River parece no tener fondo y sus hinchas cada vez se impacientan más con la falta de respuestas de un equipo al cual le sobran interrogantes. Con un trabajo más prolijo y mucho oportunismo, Newell´s derrotó al Millonario por 1-0 en el Monumental y le asestó su cuarta derrota consecutiva en el Clausura. Pese a la algarabía tempranera que había generado el retorno de Ariel Ortega, el equipo que conduce Leonardo Astrada se encargó de ratificar que su crisis, por ahora, no tiene límites.
“Orteega, Orteega”, fue el grito que se apoderó de todo el estadio justo cuando el Burrito salió al campo de juego para sellar su retorno luego de 10 partidos. Mucha agua había pasado desde aquel 4 de febrero, cuando el jujeño había jugado su último partido ante Chacarita. A modo de recompensa por ese apoyo unánime, Ortega asumió la conducción de este marchito River y, con más ganas que precisión por momentos, generó interesantes circuitos con Affrancchino, Villalba y Mauro Díaz.
Por su parte, Newell´s intentó olvidar por un momento su pésimo presente y supo aprovechar las ventajas defensivas que entregó la línea de tres defensiva que confeccionó Astrada. Mediante las combinaciones entre Estigarribia y Formica, la Lepra generó un par de situaciones claras pero no encontró contundencia. En la más clara, Díaz envió un centro al área que Núñez conectó con un taco que llegó a despejar Ferrero. Y en el final de esa misma jugada, Estigarribia casi grita el primero con un potente disparo que salió muy cerca.
Luego de esos llamados de atención, River reaccionó y supo llevar las riendas del encuentro en el final del primer tiempo. Ortega, con una importante movilidad, tejió sociedades y pareció inyectarles un plus a sus socios de creación. A los 34, Díaz estrelló una pelota en el travesaño. Dos minutos más tarde, el Burrito asistió de taco a Affranchino, que llegó solo por derecha y sacó un remate que levantó a todos los hinchas locales.
Poco después, Ortega hizo una pared con Villalba, que definió con un cabezazo que Peratta controló sin problemas. Y antes del descanso, el ídolo aprovechó un largo pelotazo desde la defensa, le ganó a una defensa mal parada pero su derechazo se fue cerca del palo. Con todas sus falencias a cuestas, River partió al entretiempo con una cara visiblemente renovada.
Pero esa media sonrisa que tenían los hinchas del Millonario desapareció a los 6 minutos del complemento. Fiel a su presente, la defensa riverplatense volvió a dar ventajas y el que lo aprovechó fue el paraguayo Achucarro, que vulneró a Vega con una pirueta. Además de marcar mal, River tampoco tuvo fortuna, ya que en primer término el guaraní había rematado al arco pero la pelota rebotó en Quiroga y en Ferrero y le quedó servida para abrir el marcador.
El gol destruyó esa construcción a pulmón que había hecho River en el periodo inicial. Los dirigidos por Astrada confundieron los caminos por culpa de los nervios y Ortega perdió esa velocidad mental del arranque. El Jefe movió el banco y reemplazó a Canales con Funes Mori, quien derrochó las dos oportunidades que tuvo y profundizó su crisis de confianza. Por su parte, la Lepra se hizo un festín y, con un inteligente planteo contragolpeador, mereció ampliar la brecha. En una de las mejores situaciones, un disparo del ingresado Boghossian estuvo a punto de besar el palo de Vega.
Los reproches llenos de furia de la gente musicalizaron al último segmento del encuentro, que no tuvo más goles debido a la falta de contundencia del visitante. A esa altura, River ya estaba consumido por los errores y su única apuesta fue acumular gente en las inmediaciones del área de Peratta. El pitazo final de Favale selló otro golpe muy duro para el conjunto de Núñez. Un cachetazo que ahondó su inmensa y preocupante herida futbolística.
Banfield venció a San Lorenzo y sigue en la pelea
Con goles de Roberto Battión y Rubén Ramírez -de penal-, el Taladro se impuso por 2-0 y quedó a cinco de la punta. El Ciclón volvió a mostrar la misma pobre imagen que tenía con Simeone.
Ni el alejamiento de Diego Simeone ni las pocas prácticas de Sebastián Méndez pudieron revertir la imagen de este pálido San Lorenzo. El Ciclón volvió a jugar mal y cayó sin atenuantes por 2-0 en su visita a Banfield, que aprovechó la caída de Independiente para acercarse a la punta. La diferencia entre un equipo y uno que busca volver a hacerlo quedó plasmada en la cancha.
San Lorenzo intentó ser prolijo y protagonista en los primeros minutos, pero la intención le duró muy poco. A partir de que Banfield se acomodó en el campo, el equipo de Julio Falcioni pasó a manejar el desarrollo y acrecentó su dominio luego de la apertura del marcador, que fue a los 12m, por un cabezazo de Roberto Battión que se metió al lado del palo.
Después del gol empezaron a crecer James Rodríguez y Walter Erviti, Rubén Ramírez hacía el trabajo sucio y el Ciclón evidenciaba todos sus problemas para generar circuitos futbolísticos. Desaparecido Leandro Romagnoli, el único que intentaba algo diferente era Alejandro Gómez y Bernardo Romeo quedaba aislado. El resto no aportaba nada.
Rodríguez estuvo cerca del segundo en un par de oportunidades con remates desde afuera del área y San Lorenzo tuvo dos buenas por arriba: en la primera, cabeceó muy mal Romeo; en la segunda, el anticipo del uruguayo Pablo Pintos tras un centro del paraguayo Aureliano Torres se fue afuera.
Cuando parecía que el resultado no se iba a modificar antes del descanso, un ingenuo agarrón de Sebastián Luna al colombiano Rodríguez –estaba un paso adelantado al partir el centro de Matías Cardaccio- le permitió a Ramírez aumentar la diferencia.
Banfield hizo lo que mejor sabe hacer en el complemento: esperó ordenado, impuso ritmo y en el primer cuarto de hora estuvo dos veces cerca del tercero con un zurdazo de Rodríguez que se fue apenas por arriba del travesaño y un tiro libre de Cardaccio que encontró una buena respuesta de Migliore. ¿San Lorenzo? Sólo intentos, sólo el aliento de su hinchada.
La última media hora, por no decir todo el segundo tiempo, estuvo de más. El Ciclón mostró la misma impotencia que cuando lo dirigía Simeone y Banfield se terminó conformando con mantener un resultado que todavía lo deja cerca de la pelea. Está a cinco de Independiente, al que deberá enfrentar en dos fechas.
Fuente: Tyc Sports
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