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jueves, 27 de mayo de 2010

Argentina. De todo un poco, pero DE TODO

El equipo de Maradona realizó su última práctica en Ezeiza antes de partir hacia Sudáfrica. Hubo buen clima y trabajos livianos para que todos lleguen de la mejor manera al Mundial. Mañana a las 18 parten para el Mundial.

La práctica de la Selección fue tranquila, sin apurar a nadie y tratando de que se recuperaran los jugadores que estaban con algunas molestias (ninguna como para preocuparse). Algunos trabjaron en el gimnasio (Maxi Rodríguez, Bolatti, Higuaín, Otamendi, Burdisso, Clemente, Andjújar) y otros hicieron trabajos diferenciados como Di María y Jonás Gutiérrez.

El resto hizo fútbol en espacios reducidos, seguidos atentamente por Maradona y su cuerpo técnico. Diego dividió el plantel en dos equipo. Con pechera naranja estuvieron: Pozo, Heinze, Demichelis, Mascherano, Pastore, Agüero y Milito. Y con pechera azul: Romero, Garcé, Samuel, Verón, Tevez, Messi y Palermo.




La práctica duró algo más de una hora y fue con la mente puesta en lo que se viene, es decir, sin exigencias que no se justiricaran. También estuvo el doctor Bilardo, quien evitó cualquier polémica con respecto a la foto que ayer se sacó el plantel y en la que no aparecía. Mañana a las 18, parte el avión rumbo a Sudáfrica.






Diego tuvo al hijo del Kun Agüero y Giannina como invitado de lujo en la última práctica argentina. Sí, el abuelo mimó a su nieto y lo mezcló entre los jugadores, hasta lo paseó por todo el predio de Ezeiza. ¿Lo lleva de mascota a Sudáfrica?

Malcriado, en el buen sentido de la palabra. Privilegiado, en el sentido más envidioso de la palabra. Y un espectador de lujo, en el sentido más deseoso de la palabra. Benjamín Agüero Maradona. El nieto de Diego, hijo de Giannina y del Kun, estuvo en la práctica de la Selección en manos de su abuelo.

El Diez lo paseó por todo el campo de juego, mientras su papá y los demás hacían trabajos con pelota. Este, el último entrenamiento del equipo argentino antes de partir a Sudáfrica, contó con la presencia del chiquitín que posee la sangre del más grande de todos los tiempos y la de uno de los mejores futbolistas del mundo.

Benja, como lo llaman, es un amuleto. Sí, en el encuentro ante Colombia por las Eliminatorias, estuvo presente en el campo de juego. ¿El resultado? 1 a 0 con gol del Cata Díaz. Esa tarde, Diego lo llenó de besos. Y, con el nene en el banco, el equipo ganó. Habría que llevarlo a Sudáfrica.



"Los que más saben siempre son los jugadores"




Fernando Signorini, el preparador físico de la Selección, cree que esta etapa será clave para equilibrar los esfuerzos y los descansos. "Ellos siempre quieren dar más y uno tiene que estar para que no sea contraproducente", dijo.

Fernando Signorini es, sin dudas, la pata menottista de la Selección. Trabajó como preparador físico de Maradona en su época de esplendor y fue el encargado de la puesta a punto de los equipos de Menotti en los últimos 20 años. Muchas veces cuestionado por su filosofía, el hombre oruindo de Lincoln, la defiende a rajatabla y está convencido de que lo más importante para llegar en ópitmas condiciones a Sudáfrica es tener en cuenta el momento de cada uno y saber administrar los esfuerzos y los descansos.

"Así como muchas veces el éxito no se analiza, también muchas veces un fracaso hace salir a buscar fórmulas que en teoría le dieron resultados a otros. Salgo en defensa de un estilo que nos hizo los mejores del mundo. Yo hablo con los mejores del mundo, con Guardiola, Mourinho, Van Gaal y todos usan el mismo método que nosotros descartamos por obsoletos”, dijo Signorini en No Somos Nadie, de Rock and Pop.

Para el profe serán los jugadores los que verdaderamente impongan el ritmo en los entrenamientos de Pretoria. “Nosotros tenemos que determinar a través de conversaciones con ellos qué es lo que se necesita, porque ninguno mejor que ellos no va a decir qué nos hace falta. A lo mejor nos dicen que necesitan descanso. Ante esa alarma nosotros tenemos que reaccionar, hay que usar la razón y la experiencia y entre todos determinar qué será lo mejor. Y en Sudáfrica hacer los dobles turnos de acuerdo a las necesidades pero siempre también manejando la ansiedad. Porque ellos siempre van a querer, pero no siempre más es mejor”, agregó el PF.

"Los que más saben son los jugadores y hay que saber administrar los esfuerzos y los descansos. Romper cualquier tipo de dogma que ya está impouesto culturalemente es muy difícil. En una competencia de 32 va a ganar uno. Y a lo mejor los jugadores de ese ganador se distrajeron, tuvieron sexo e hicieron una vida normal. Uno gana y los otros 31 va a estar equivocados. Yo desde hace mucho tiempo que estuve con los mejores y he recogido conocimientos, generalmente los mejores alumnos son producto de los mejores maestros. Ganar es una posiblidad, no una obligación, al menos desde mi punto de vista”, sostuvo Signorini.

Y reiteró que la clave es el mano a mano con el jugador. "La charla con ellos es la clave. En este caso nosotros tenemos que ser como un dique para contener tanta ansiedad porque quieren hacer más de lo que pueden. De alguna manera viene una especie de reproche, no es más lo que necesitamos, si no lo mejor. Y es por ese dogma que está impuesto, que si a lo mejor si les damos descanso van a decir que el técnico es haragán. Diego sabe cómo tienen que ser los esfuerzos y los descansos. Diego jugó y lo sabe muy bien. Y entre todos, con el médico, y el cuerpo técnico, consensuamos”.






Los Romero son hombres de Selección. Sergio se va mañana a Sudáfrica mientras que su hermano, Diego, viajará con el básquet a una gira. No se agranden, che...

Inmediatamente, toma su celular y tiene un breve diálogo con su hermano: -Hola, Diego. Che, ¿sos vos ése que convocaron a la Selección? -Sí, boludo, soy yo.

-Uh, te felicito...

Para los hermanos Romero el viento sopla en las velas en estos días. Uno, de 23 años, Chiquito para el ambiente del fútbol, está a horas de subir al avión que mañana llevará a la Selección de fútbol rumbo al sueño de Sudáfrica. Para el de 27 años, las buenas nuevas tienen que ver con su participación en una de las tres convocatorias que hizo el Oveja Hernández, la que participará de una gira que tendrá como destinos Australia y China. “Yo no esperaba estar convocado -le cuenta Diego a Olé -. Me llamó un amigo y me dijo: ‘Te felicito’. Como no me voy a casar ni voy a ser papá, pensé ‘¿y éste por qué me felicita?’. Y ahí me dijo que estaba en una de las listas. Ahí nomás fui a una compu y me fijé: no lo podía creer”.

Ambos nacidos en Bernardo de Irigoyen, Misiones, los Romero son físicamente desparejos, porque Sergio, el arquero, desde su 1,92 metro de altura es un enano comparado con los 2,04 metro de Diego, pivote de Gimnasia de Comodoro. “Yo me decidí por ser arquero cuando de chico lo vi atajar a Diego”, reveló Chiquito a Télam. Los dos comparten las pasiones por el básquet y el fútbol aunque al momento de dedicarse de lleno, tomaron caminos distintos y con suerte dispar: mientras Sergio ascendió rápido a los primeros planos (ya fue campeón mundial juvenil), dos lesiones ligamentarias en las rodilla entorpecieron la carrera de Diego. Hasta hoy. “Si bien es una sorpresa esta convocatoria, no soy el Chino Garcé de la lista de Hernández”, aclara el basquetbolista, quien pensaba ponerse una camiseta de la Selección para alentar a su hermano en Sudáfrica, adonde tenía pasajes para viajar. Ahora se pondrá la camiseta pero en otro tipo de viaje y otro tipo de historia. Su historia.




Chau Chau Adios



“Mi ciclo con la Selección se termina después del Mundial”, aseguró Verón, quien se siente más respetado y se ve dirigente tras un año más de jugador.

Si está bueno ser Verón? Sí, hasta el 12 de junio...”. Juan Sebastián, el que lleva un apellido que despierta pasión y odio en iguales proporciones, sabe por qué lo dice.

Ya vivió en carne propia eso de ser Gardel hasta el día que empieza un Mundial y el guitarrista más insultado cuando las cosas no salieron. Aunque a diferencia del 2002, cuandoquedó marcado como el enemigo público número uno, cree que esta vez “si la cosas van mal, va a ser un efecto en cadena”. La caza de brujas, obviamente, también alcanzaría a Maradona y a Messi.

Sea como fuere, ya lo tiene decidido: “Mi ciclo con la Selección se termina después del Mundial”. Ojalá, entonces, que a los 70 partidos que jugó con la Selección (9 goles y 6,16 de promedio Olé ) se le agreguen siete más y el cierre sea soñado.

“No sé si soy querido fuera de La Plata. Hoy siento que en la Selección recuperé un respeto”, asegura (en Fox Sports) quien acepta que ahora se divierte jugando al fútbol, quien cree que “en un año me retiro”, quien se puso “contento” porque Gimansia se quedó en Primera y quien comparte habitación con un Messi al que ve “muy bien y muy enchufado”.

Analítico como siempre, el Xavi de Maradona dijo que ve a Corea del Sur como el rival más difícil de la primera ronda y admitió que “en los acontecimientos especiales me sigo poniendo nervioso antes de cada partido”. Ahí es cuando se canta el himno, justamente, “pero no me da para llorar, como hacen jugadores de otros deportes, lo mío va por dentro”. Sí le da para ser dirigente una vez que se retire. “Y en ese rubro quiero todo muy profesional”.





Ahora colabora en una campaña de la Fundación Mandela.

Qué tiene Messi en el cuello? ¿Qué se puso? ¿Para qué sirve? En este caso, para ser solidario...

El tema es así: con el apoyo de diferentes deportistas, Adidas lanzó UMU, un producto para colaborar con la Fundación 46664 de Nelson Mandela. La sigla en inglés significa Unite Mzanzi Unite (Mazanzi es Sudáfrica en el lenguaje Nguni Bantu) y el color amarillo es por el país (la selección local usará una camiseta de ese color). Se puede usar como cuello, vincha, bandana o lo que se te ocurra. Los organizadores invitan a que todos la usen para celebrar la unidad sudafricana por la que tanto trabajó Mandela.


“Soy bien argentino y me gusta jugar en la Selección”





Messi dejó en claro su sentimiento y avisó: “Para ser el mejor del mundo tengo que demostrarlo en el Mundial”.

Al menos por una vez, ser uno más fue una buena noticia para Lionel Messi. Después del golpe con Mascherano y la contractura que le impidió jugar la despedida contra Canadá, el crack se sumó ayer a los entrenamientos con sus compañeros y participó como cualquiera. Pero como no es cualquiera, distinguió las distintas actividades con pelota y generó esperanzas, como hace siempre.

Messi tiene ganas de romperla en el Mundial para que se termine de una buena vez eso de por qué brilla en Barcelona y no en la Selección. Le molestaron y le molestan algunos cuestionamientos, pero ahora no se calla y acepta ciertos puntos. “Sé que para ser el mejor del mundo tengo que demostrarlo en el Mundial” y “me da vergüenza que me comparen con Diego”, dijo, entre otras cosas, en un ambiente ameno con Enzo Francescoli y Cecilio Flematti, en el programa “Mundial, el juego sagrado” que empezó anoche por Canal 7.

Con diferentes imágenes y testimonios de sus “dos cunas”, confesó que se formó “en los potreros de Rosario y en el Barsa, y los dos lugares son muy importantes para mí en todo sentido. Como también mi familia, que resulta clave para no perder nunca la tranquilidad”. Es así, en la contención de sus padres y en la relación con sus hermanos cimenta buena parte de su espectacular carrera. Es esa familia que muchas veces también se siente herida por determinadas críticas, como aquella que corrió en un momento sobre que no sabía cantar el himno. Sin bemoles, Leo avisó: “Soy bien argentino y me gusta jugar en la Selección”.

Es casi una herejía que un tipo de su categoría tenga que aclararlo, pero si lo dijo no es que le salió de casualidad. Messi siente que, después de ver la eliminación de Alemania 2006 sentado en el banco de suplentes, éste tiene que ser su Mundial. El suyo y el de su Argentina.




Fuentes: Ole, info. Redaccion propia

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