La casa de la Selección tendrá alta seguridad, canchas impecables, piezas de lujo, decorado celeste y blanco y personal que hizo curso de español. Todo por la causa.
"Argentina, Argentina", grita un grupo de estudiantes con conocimiento de causa, acaso una de las pocas manifestaciones populares que deja ver la cercanía del inicio del Mundial por esta ciudad. "Maradona fue el mejor . Yo lo vi jugar, será un placer tenerlo acá", dice un morocho corpulento, hombre que impide el paso y el ingreso con firmeza, acaso un adelanto de la resistencia que mostrará el rival africano del debut. "Bienvenida Argentina", se ve y dice una bandera allá a lo lejos, una entre tantos detalles celestes y blancos, acaso una señal de cordialidad entre marcados resguardos que se permite este búnker ya preparado por su gran día gran. Sí, señores, la casa de la Selección tendrá hoy mismo a sus ocupantes, comenzará desde esta mañana a convivir con los sueños de Diego y los suyos, a compartir la ilusión del gran pueblo argentino salud.
Desde ayer, el Centro de Alto Rendimiento de la Universidad de Pretoria (eso mismo, alto rendimiento es lo que se espera del equipo de Diego) tenía su acceso restringido a cien metros de su puerta de ingreso. Y para hoy, con la Selección adentro, ese blindaje será reforzado por unos ocho hombres de seguridad argentinos, nuevos convocados a la cita mundialista.
Celosamente custodiarán un complejo vinculado a los éxitos deportivos de los Springboks, el poderoso seleccionado de rugby sudafricano, y por el que también se interesaron potencias como Alemania, Italia y hasta Inglaterra, a partir de la experiencia vivida por el Manchester, otro huésped de honor que supo disfrutarlo.
Sin lonas verdes que pretendan ocultar el recorrido de la pelota, el lugar igual sería la envidia passarelliana. Porque las cinco canchas especialmente acondicionadas (dos de ellas con césped de lujo, que hasta ayer fue alisado por el pesado rodillo de los tractores), metidas tierra adentro y rodeada de algunos montes, parecen mostrar una privacidad infranqueable a los curiosos ojos de la prensa. Pero más allá de esto, los organizadores se encargaron hasta el último minuto de cada detalle pedido por el seleccionado. Las torres con habitaciones (el plantel dormirá separado del cuerpo técnico), lucen pintura fresca, columnas embanderadas y las piezas tendrán flamantes televisores LCD, equipos de Play Station y calefacción 0 Km. Además de un personal que hizo hasta un pequeño curso de español (para que Masche, Jonás, Maxi o Carlitos, entre otros, no sean traductores permanentes del inglés, el idioma oficial más hablado por estos lados) y que también se une a la causa: hasta la Pretoria siempre...

Tan a contrarreloj vienen en Sudáfrica, que hoy no se ven ni fotos de Leo. El Mundial aún no empezó.
Johannesburgo habla de una calle histórica donde vivió Nelson Mandela, el primer presidente de Sudáfrica elegido por el voto irrestricto. Dice que “la vida empieza y termina aquí, la ciudad del oro y la felicidad”. Muestra el Museo del Apartheid. Invita a bailar en sus noches oscuras. Se jacta de mezclar culturas, aun con un 73% por ciento de raza negra. Pero hasta ahora deja ver poco de fútbol. Como se presumía de lejos, cuando se seguía todo desde la Argentina, el Mundial se empezará a jugar sobre la hora. O un ratito después de la inauguración. En las rutas se trabaja bajo un sol cálido y sin descanso. En los alrededores de la cancha, cuando el viento deja de mover la tierra, se siembran panes de césped. En el IBC, la ciudad de la televisión para todo el mundo, ayer mismo le ponían una calcomanía gigante a una pelota con los colores del país. La cuenta regresiva de todos los portales de Internet es un puñal para una organización que corre contra ese reloj. Habrá que dominar la ansiedad, faltan 13 días para que empiece la Copa, aunque durante dos días aquí no se vio ni una foto de Messi, el fenómeno hecho marketing En Alemania apenas se salía del aeropuerto se lo veía a Oliver Kahn, con su cara de malo, arqueando su cuerpo para transformarse en un cartel de bienvenida. Más lejos, en Herzogenaurach, era lógico ver la imagen de Messi, porque allí tiene su casa Adidas. Fue un tiempo después cuando apareció su foto gigante en un edificio de Hamburgo. Acá, por ahora, cuando los visitantes se bajan del avión sólo patea Kaká al costado de un pasillo.Todavía no llegaron a decorar toda la ciudad, aunque sí hay banderitas de la FIFA World Cup 2010, en la autopista flamean los colores de los 32 países participantes, los autos tienen una especie de cubre espejos con los colores sudafricanos. Y en los hoteles, como donde vive Olé , a unas poquitas cuadras de la concentración de Argentina, todo el personal se mueve con camisetas de Sudáfrica. Hombres y mujeres, ninguno con zapatos de fútbol. Muy poco ruido de Mundial. En Johannesburgo, buscando diferencias, se vive un poco más que en Pretoria. Por su calor, su andar popular, y no tanto por su pasión futbolística. Allí hay dos estadios, el Soccer City y Ellis Park.
Como durante un mes y medio casi todos los argentinos aprendieron a escribir Herzogenaurach, ahora todos posarán sus ojos en Pretoria. Acá saben que estará la Selección de Diego, local después de su simpática visita a principios de año. Pero no hay banderas ni localía. Tal vez por la similitud de los colores, hay algunas remeras de Brasil. Está todo muy tranquilo. Sí, hasta que hoy llegue Maradona en persona...
"No se como va a influir Diego"
El texto se funde a negro: 2 de julio del 07. La Argentina de Basile derrota 4-2 a Colombia en su segundo partido de la Copa América de Venezuela. Recuerda la ficha: Perea, nueve minutos, 1-0. Se ríe la ficha: Hernán Crespo, de penal, grita el 1-1. Grita de gol, pero más grita de dolor: un desgarro en un muslo lo retirará de la Selección. La historia sabe cómo divertirse con nosotros: esa noche, el delantero firmó su gol 35 y se galardonó como el segundo goleador de la historia de la Mayor. Acaso nunca lo había soñado: esa noche, justo esa noche, Crespo fue más que Maradona. “Algún precio debía pagar para semejante logro”, dijo entonces, superando los 34 del Diez. Y el precio dejó descubrirse, misterioso, letal: nunca más.

“Pero mirá que al Mundial voy”, se ríe, ahora, con Olé . Algo así había dicho en Venezuela: que pelearía “para ir a Sudáfrica”. Charlando desde Parma, el delantero nos anoticia que irá, sí, “pero como comentarista. Encontré la excusa justa: me contrataron la TV Azteca y Sky de Italia. Voy a analizar los primeros tres partidos de Argentina. Veremos. En Sky comento la Premier League desde el 05, o sea, ya puedo decirlo, ¿no? Crespo, el Macaya de Italia...”.
-En el 02 éramos la mejor selección. En el 06, con Pekerman, nos preparábamos para el Mundial de Riquelme. Y en éste, una vez más, tenemos las figuras del momento. ¿Por qué, entonces, nunca se pudo hacer un gran Mundial? -Porque esto es fútbol, y en un Mundial hay una verdad que no influye tanto en otros torneos: ligás, ligás; no ligás, no ligás. Nuestra generación, ponele, no ligó nunca. Nunca. Vos fijate lo del 06: Italia le plantea a Alemania, en semifinales, el mismo encuentro que nosotros. El mismo, exactamente el mismo. Ahora, claro, ¿qué pasa? Grosso, que juega de tres y a la salida de ese córner estaba de cuatro, se perfila para la zurda y la clava de chanfle. Yo jugué con Grosso: en su vida hizo un gol así. Eso es liga. Y a nosotros, a nada del final, nos embocó Klose. Yo había salido un minuto antes. Nunca volví a ver ese partido. ¡El mismo planteo, una locura! ¿Y qué le vas a hacer? -Tampoco es lógico que siempre tengamos una excusa: el palo de Batistuta en el 98, los atacamos de todas maneras a la Suecia del 02...
-Todo lo que vos quieras, pero es como yo te digo. Svensson, ¡Svensson! ¿Me querés decir quién es Svensson, dónde juega? Yo te puedo jurar que desde que nos metió aquel tiro libre le seguí toda la carrera: nunca más hizo un gol así. Podemos hablar horas y horas de estilos, formas, pero ¿qué es lo que te queda de una Selección? ¿Vos te acordás si la del 86 jugaba tan bien como dicen? No sé, pero ganó. Somos tan argentinos que de la única manera que nos entendemos es ganando.
-Ayala, Zanetti y vos fueron los primeros referentes post Maradona. ¿Cómo te llevás con lo de la Generación Loser? -(se ríe) Nada, es así, ¿qué le vas a hacer? Mala suerte, ¿no? Yo jugué una sola Copa América, por ejemplo. La última, la del 07. Dos partidos, tres goles y me lesioné ( NdeR: doblete en el 4-1 a Estados Unidos y uno a Colombia). De tres mundiales fui protagonista en uno, el de Alemania: afuera por penales. No sé, ¿qué querés que te diga? Para recriminarme no tengo nada: soy el segundo goleador de la Selección, me premiaron con el Botín de Plata en el 06, ¿qué va a ser? Tampoco me voy a consolar con los Cruyff, los Zico, pero si ellos no ganaron nada con sus selecciones, ¿a qué altura querés que me ponga yo? -También es insólito lo de Zanetti y Cambiasso: se los vivía discutiendo en la Mayor, y hoy los quiere todo el mundo.
-¿Y vos te acordás lo que se decía de Verón? Que era un desastre, que esto, lo otro, hasta que volvió a Estudiantes. Volvió a Estudiantes e hizo lo mismo que en Italia. Lo mismo. ¿Y ahora? Son todos veronistas. Es increíble, pero es así. Los argentinos dudamos de Messi (se ríe).
-A quien le pedías, por favor, que jugara más despacio: “Mirá que yo no soy Eto’o, nene”.
-(se ríe) Ojalá que Diego pueda formar un equipo. Ese es su desafío: que todos estos talentos sean un equipo. Ojalá, Dios quiera, yo tengo una confianza enorme. La actualidad de Tevez, Higuaín, Burdisso, Milito, Heinze, de todos, todos, es espectacular. Lo que pasa, bueno, es que después es otra cosa. Uno de los grandes interrogantes es que no sabemos cómo se puede comportar la Selección, no hay parámetros. Lo mismo para Diego: no hay parámetros suyos como entrenador. Crucemos los dedos.
-¿Cómo que no hay? -No hay. Cada vez que vino a Europa le fue bien: se cerró, esperó, ganó, pero después, en los partidos oficiales, vos viste lo que le costó. Por eso: veremos, no sé. ¿De dónde te agarrás? Que los jugadores están en un nivel increíble, sí, lo están, pero el laburito es de Diego.
-Pensar que la última imagen de Maradona en un Mundial fue en la platea, de hincha, alentándolos en los vestuarios.
-Me acuerdo del debut, contra Costa de Marfil. Entró y lo primero que hizo fue saludar a Riquelme, que estaba al lado mío. Bueno, no sé si es bueno decir esto (se ríe), pero entró, lo buscó, se abrazaron y luego nos dio una charla. Eso primero. Y después, cuando ya estábamos haciendo las filas con los marfileños, apareció, de repente, y pegó un grito. Los negros lo miraron con una cara. Ahora, bueno, vos me decís: ¿alcanzaba para ganar un Mundial? Y, no. Tener un emblema nacional es importante, pero no sé en cuánto podrá influir. A ver, cómo te lo explico. Imaginate años y años durmiendo, jugando y entrenándote para ese momento. Imaginátelo. Puede venir Dios y decirme: “¡Les vamos a romper el culo!”, que a mí, la verdad, me va a dar lo mismo.
Muy felices sueños
Argentina se instaló en Pretoria a la mañana y por la tarde hizo una primera práctica liviana en el complejo. Diego Maradona sorprendió a sus muchachos con el primer cartelito en las habitaciones: "Sueña que puedes... Y podrás".

Insólito: el plantel viajó con 22 barras "oficiales", liderados por el Gusano de Chicago y la fracción Lomas de Boca.
Es la otra lista de la Selección. La que tiene varios padrinos aunque ninguno se quiera hacer cargo. Y con una impunidad pocas veces vista, ayer, en el Airbus 340 de South African Airways, no sólo se subieron los 23 players que Diego designó para la Copa del Mundo. Ahí también, aunque en la más módica clase turista, se alistaron 22 barras que todos los domingos provocan incidentes en el fútbol local y cuyos prontuarios, en la mayoría, asustan. Es la barra oficial de la Selección, que Olé denunció el 1/4/09 tras el primer partido de Eliminatorias de la era Maradona, lo que originó una causa que duerme en un cajón de Tribunales.
Entre los que viajaron junto a la delegación estaba Ariel Pugliese. ¿Quién es? Capo de la fracción Los Perales de la barra de Chicago, fue investigado por el crimen de Marcelo Cejas, el hincha de Tigre asesinado el 25/6/07 en el partido por la Promoción que mandó al Torito a la BN y que ha participado en innumerables hechos de violencia en el fútbol (fue baleado el 25/10/08 tras un partido con Sarmiento de Junín) y en la política, ya que desde su militancia K participó en la toma del Hospital Francés en octubre de 2006 y está contratado por el Indec desde que el secretario de Comercio Interior, Guillermo Moreno, se hizo cargo del organismo. El Gusano ya había sido custodio de Messi el año pasado.
Otro de los que sobresalía entre los barras era el Cabezón Sandoval, que pisa fuerte entre los bravos de San Martín de Tucumán. Y había, claro, muchísimos buzos de Boca y banderas argentinas con el logo de La Doce y la inscripción Lomas, haciendo referencia a la fracción Lomas de Zamora que dirige Marcelo Aravena, barra de la época del Abuelo cuyo padrastro Miguel fue asesinado en la interna de La Doce el 30/1/00, y él mismo fue condenado a 20 años de prisión por el crimen de los hinchas de River, Angel Delgado y Walter Vallejos, producido tras el súper del Clausura 94. Aravena, conocido como el Manco, rival acérrimo del actual jefe Mauro Martín, y cercano a los Di Zeo, no pudo viajar por estar en libertad condicional pero mandó a sus más conspicuos colaboradores, entre ellos Duchín, Cinco, Panadero y Lanas a representarlo. Aravena, que conoce a Bilardo y a Diego desde el 86, es el ideólogo de esta barra oficial que cuenta con el apoyo de la dirigencia deportiva (el nexo es un hombre del Ascenso que pisa fuerte en la AFA) y la política. De hecho, en más de una oportunidad han mostrado banderas de intendentes y empresarios (como Mario Secco, de Ensenada, o Quique Antequera, hombre fuerte en Lomas de Zamora y capo de la feria La Salada) y esta vez los bombos fueron propiedad del sindicato Unión de Trabajadores de Entidades Deportivas y Civiles, que dirige el kirchnerista Héctor Garnier.
Presentes en todos los partidos de la Selección bajo la nueva conducción, la barra oficial piensa hacer roncha en Sudáfrica. Ayer, por lo pronto, el grupo en el que también había violentos de la fracción Corina de Arsenal, de Dock Sud y Chacarita, ya hicieron ruido. Sus pasajes fueron emitidos por el mayorista de turismo Eurovips, una de las agencias más grandes del país, y Pablo Paladino, el titular de la Subsef, aseguró a radio Rivadavia que “a mí no me quedan dudas de que alguien vinculado al fútbol es el que financia todo esto”. Si hay vocación real de investigar, con los datos a la vista no parece muy complicado averiguar cómo pueden pagar más de 3.000 dólares cada uno sólo por el ticket aéreo. Pero éste, además, es sólo el comienzo. En diez días, se les unirán en Sudáfrica los cerca de 200 barras reunidos bajo la ONG Hinchadas Unidas Argentinas, que lidera el dirigente kirchnerista Marcelo Mallo. Yahí sí, la operación delirio, estará completa.
Fuentes: Ole, info. Redaccion propia
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