Ramón ya les dijo a los dirigentes lo que pretende y en ese esquema no encajan un ídolo como Romeo ni un mundialista como el Kily. También podría caer Leiva.
En los primeros bosquejos del segundo ciclo de Ramón Díaz se tiran ideas de todo tipo con el afán de formar el equipo más competitivo posible. A veces están de acuerdo técnico y directivos, otras se da un tira y afloje y, en las menos, la CD queda patas para arriba. Esto sucedió cuando el Pelado les habló de los nombres que no quería. No hubo conflicto por Cristian Leiva ni por Cristian González, mucho menos por Sebastián Rusculleda. Pero cuando tiró el nombre de uno de los jugadores más queridos por Savino, al presidente se le atragantó el sandwichito de miga. Bernardo Romeo tampoco es del gusto del entrenador, quien, sin referirse específicamente a los futbolistas que considera prescindibles, les dejó a los directivos una frase: "Jóvenes y aguerridos, es lo que quiero", plantó cimientos firmes para su nueva aventura con plumas negras.
En lo contractual, no es traumática la situación de Romeo, ya que se le vence el contrato y debían sentarse a negociar uno nuevo. Savino no puede obviar su sentimiento e intentará convencer a Ramón para que le dé una oportunidad, ya que sueña con que Bernie llegue a los 100 goles (le faltan cuatro) con la camiseta de San Lorenzo. Y hay un antecedente que le permite tener algo de esperanza. Cuando el delantero volvió de Europa fue pura y exclusivamente por deseo del presidente (sin olvidar tampoco que se le estaba dando un gusto al hincha, que adora al nueve). En ese momento, justo, el técnico era el Pelado, quien, pese a no pedirlo lo terminó usando en algunos partidos y Romeo respondió. Parece difícil que se vuelva a repetir la historia, aunque no imposible.
El Kily está en la misma situación que el punta: se le acabó el préstamo, no se hace otro y asunto terminado. Con Leiva y Rusculleda, en cambio, tendrán que sentarse a negociar para rescindirles sus contratos o, en tal caso, cederlos a préstamo.
La firma de Ramón, la presentación a la prensa, se desarrollará mañana. Sin embargo, Ramón Díaz y su equipo de trabajo ya delinean los próximos pasos; el gancho, al fin y al cabo, es sólo una formalidad. Sebastián Rambert (ayudante de campo), Oscar Dean (preparador físico), Rafael Giulietti (médico) y Jorge Berrio (manager) volverán a ser sus laderos. La vuelta a las tareas, como estaba planteada desde la despedida de Sebastián Méndez, quedó para el 14 de junio.
Berrio ya está conversando con el Pelado sobre las opciones para hacer la pretemporada. En el club le dieron libertad de elección. Algunas de las alternativas son Mar del Plata y Colonia, donde el grupo estuvo cómodo el invierno pasado, cuando realizó la preparación con Simeone. La ciudad uruguaya tiene una contra: no nuclea muchos rivales para ganar competencia en la previa del torneo. En los próximo días habrá definición.
El riojano solicitó que sigan Menseguez y el Chaco Torres. Viene duro, ¿los convencerá?
Le tiraron la punta del Pipa Estévez... Pero quiere que siga Menseguez. Antes de ir a buscar un 5... Prefiere a un hombre conocido, como Juan Manuel Torres. Fue tajante aquí Ramón: pretende contar con el Chaco y el Rayo, dos negociaciones que pintan de largo aliento.
El delantero pidió cerca de un 50% de aumento, desde el club avisaron que no llegan, se plantan en los números del contrato que caduca. El DT, súper activo, avisó: “Yo me encargo”. Por el volante, que el martes volvió del Chaco, hoy habrá una reunión y, tal vez, una primera oferta. El pase del Rayo es compartido por el grupo y el club. Torres es 100% de los empresarios aportantes. Por eso, ahí también el riojano planteó hacer alguna gestión para que acerquen billetes; así la propuesta para los jugadores se torne más atractiva. Entiende que, de esa forma, también defienden la inversión.
Díaz quiere refuerzos en sectores puntuales, pero de nombre, como Cavenaghi, Sand o Erviti. El DT se ofreció a llamar a los candidatos... Y a posibles ayudantes.
No, Ramón no está para pedir un peso pa’ la birra, claro, no lo necesita. Pero sí, tal vez, para consensuar. Con el je al borde del labio, la picardía que engancha, puede convocar, ayudar en la búsqueda de herramientos para que el delivery acerque sus pedidos hasta Boedo. La lista de piezas faltantes que entregó el Pelado no es extensa pero, lógico, no se consiguen en cualquier casa de repuestos... Un Cavenaghi, un Erviti o un José Sand son de primerísimo primer orden, de difícil alcance para las arcas del Ciclón. Entonces, el propio riojano ofreció hablar con parte del grupo inversor para que asista tanto en la llegada de los nombres fuertes como en algunas continuidades. Y también se armará del teléfono para tocarle la motivación a los jugadores indecisos.
Si se mantienen los futbolistas que procura retener, a primer estudio de plantilla, Díaz entiende que con un defensor (lateral derecho), un volante zurdo y dos delanteros, estaría hecho para pujar con cumplir con la promesa que le hizo a los dirigentes en la reunión del miércoles: “Vine para ser campeón”. En el medio, paladeó fútbol cuando le mencionaron la posibilidad de Walter Erviti. “Es un crack”, soltó. Claro que, para su arribo, el CASLA debe arreglar con Banfield, que pagó cerca de 1.000.000 de dólares por su ficha y lo tiene amañado por un año más. Para concretar el sueño, hay hasta quien pensó en meter en la operación a Fabián Bordagaray (querido en el Sur por su asistencia en el título del Taladro, el Ciclón tiene el 20% del pase).
Arriba, además del surgimiento con fuerza de José Sand (en el fútbol árabe, otro ex River y ex dirigido por el Pelado), sigue merodeando Fernando Cavenaghi. El Torito llega hoy al país y habrá contacto. Por uno o por otro, Ramón levantará el tubo para contactar a parte del grupo inversor en pos de un hombro extra. Gustavo Ranucci, integrante del mismo, es amigo del técnico, aunque desde que se acordó su regreso a Boedo no volvieron a conversar. Sin embargo, desde la labia del riojano, no hay que descartar un nuevo aporte de uno de los hombres que lo convencieron para que siguiera en San Lorenzo en diciembre de 2007, cuando lo abordó River para arrebatarlo. No, Ramón no está para pedir un peso pa’ la birra. Tampoco para andar juntando el mango. Pero, será por las ganas de sacarle lustre a su chapa, ya se mueve en los escritorios como en el banco.
Fuentes: Ole, info. Redaccion propia
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