
Dos periodistas salteños le regalaron a Maradona un poncho que le mandaron unos chicos de San Antonio de los Cobres, un pueblo a casi 4.000 metros de altura, donde no pueden ver los partidos del Mundial por tele.
Diego no lo dudó ni un segundo. Quizá sólo nombrarle las palabras "chicos" y "regalo" fue suficiente. Ya había comenzado su caminata atravesando una de las canchas del complejo en donde se concentra la Selección para irse a los vestuarios tras el entrenamiento y cuando los dos periodistas salteños le contaron la historia, se detuvo. "Desde Cachi Molinoes, San Antonio de los Cobres, un pueblo a casi 4.000 metros de altura, los chicos te mandan este poncho de regalo", le dijeron. "Uy... Me viene bárbaro porque acá también estamos en la altura", bromeó Diego mientras se lo ponía estilo manta sobre los hombros y los fotógrafos se hacíán una fiesta con esa imagen del Diez, con el gorrito de lana celeste y el poncho en la espalda.
El pueblo en cuestión se llama San Antonio de los Cobres, a unos 180 kilómetros de la ciudad de Salta. Es el segundo centro urbano más elevado del país. Javier Aparicio y Pablo Pandolfi (El Tribuno y Am 850 de Salta) cuentan la historia del poncho: "Estuvimos preparando una promoción para el Mundial en San Antonio y nos trajimos este regalo para Diego. Pensá lo que puede significar para este pueblo que ni siquiera puede ver los partidos de la Copa por televisión porque no hay ninguna repetidora de canal 7. Se tienen que conformar con escucharlos por radio".
También se llevó una gorra y le mandó un saludo a todo Salta. Diego se fue contento y revoleando el poncho sin antes de cruzarse nuevamente con Rama (Animales sueltos) y continuar con las chicanas por la campera colorida, por no decir colorinche, del periodista. Feliz, porque otra vez el remate de la nota lo había puesto él, siguió su camino.
Diego se disculpó con Platini luego de que el capo de la UEFA le mandara una carta. Chuic.
La conferencia de prensa había terminado con una respueta en italiano a una blonda periodista de aquel país. Maradona se levantó para irse y Fernando Molina, su jefe de prensa, le avisó que le faltaba algo. Entonces, Maradona volvió sobre sus pasos y rompió el protocolo habitual con un “un momento, un momento, por favor”. Sacó un papel de un sobre y dijo: “Nobleza obliga. El otro día hablé del señor Platini y me mandó una carta explicándome que no había dicho lo que ustedes me dijeron que dijo. Por eso quiero pedirle disculpas... Pero no a Pelé”, remató, antes de lavantarse de su asiento.
El día anterior al partido, Diego había mandado al museo al brasileño en una página más de este cruce de monstruos. Y cuando le deslizaron una crítica de Platini (“como técnico, Maradona es un gran jugador”, era la frase que se le atribuía al presidente de la UEFA), el entrendor de la Selección se había despachado a gusto: “Todos sabemos cómo son los franceses, que se creen más que todos. No le doy bola y listo”. Ahora, Diego volvió sobre sus pasos, en otro gesto de los que suma, y se disculpó con Platini. Eso sí, con Pelé no hay vuelta atrás.
Fuentes: Ole, info. Redaccion propia
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