
En Boca no quieren dar detalles de la operación para no complicarla y confían en que haya un acuerdo.
Definido lo de Battaglia, listo para firmarse lo de Palermo, con algunas incorporaciones concretadas y otras al caer, la renovación de Juan Román Riquelme es el gran tema de Boca en estos días. Desde el inicio era la prioridad del presidente, Jorge Amor Ameal, pero estaba claro que la operación no iba a ser fácil cuando había un frente político a
bierto. Y por estas horas, se busca en silencio el acuerdo más deseado. Lo del silencio no es una figura, sino algo literal. “Nosotros no queremos hablar de dinero. Estamos en un momento complicado del país, Román supo vivir una situación difícil con un hermano hace un tiempo y nosotros lo que menos queremos es causar un daño. Lo único que puedo decir es que hay un deseo de ambas partes por llegar a un acuerdo y que estamos tratando de avanzar en ese sentido”
Tanto de un lado como del otro están molestos por algunos números de la operación que se filtraron. Y sospechan que se trata de alguien que quiere poner palos en la rueda. Más allá de la intención de Ameal y de gran parte de la CD, hubo alguna resistencia dentro del club a la renovación del contrato, fundamentalmente desde el ala macrista más radical.
Sin embargo, Boca sigue adelante limando diferencias. Y más allá de que no se dieron a conocer las cifras, la cuestión económica estaría encaminada. La traba estaría en la duración del contrato: el 10 pretende un vínculo de cuatro años y retirarse en el club, en tanto Boca le ofrece tres (lo mismo que a Battaglia). Los allegados al jugador son cautos y, si bien recibieron otras ofertas (dos muy importantes de Flamengo y Cruzeiro de Brasil), las charlas con Boca continúan en buenos términos y avanzaron un largo trecho desde la primera reunión. En el club son optimistas porque están dispuestos a hacer “el máximo esfuerzo sin comprometer la economía”. Y no pierden de vista las formas, que también importan: el silencio es salud.
Lo de Caruzzo está complicado: no se ponen de acuerdo en el monto. Cellay está a punto de arreglar.
Una buena y una mala para Borghi. Lo de Cristian Cellay está prácticamente listo. Lo de Matías Caruzzo, en cambio, sigue complicado y, si no se define hoy, la idea de Borghi es encarar hacia otro lado porque quiere que el refuerzo que llegue, se sume cuanto antes.
Cellay tiene todo arreglado para convertirse en la segunda incorporación de la defensa. Hay acuerdo entre los clubes (el pase se hará en 1.800.000 dólares) y también por el contrato del jugador, que tendrá una duración de cuatro años. ¿Qué falta? Que el defensor se ponga de acuerdo con Estudiantes por una deuda que el club mantiene con él. Al mismo tiempo, Facundo Roncaglia va a préstamo al Pincha (150.000 dólares con una opción de 1.500.000 por el 50% de la ficha).
Lo de Caruzzo está trabado en el monto del pase. Acordada la ingeniería de pago con una parte del dinero al contado y otra en cuotas, siguen lejos en cuanto a lo que pretende el Bicho. Boca no está dispuesto a pagar 4.000.000 y avanzaría por Paolo Goltz.
No tiene Escudero
La mala de la práctica de ayer fue la lesión que sufrió Damián Escudero. El volante, una de las recientes incorporaciones del club, sintió un dolor en el recto anterior de su pierna izquierda y los estudios arrojaron como resultado un desgarro, lo que complicará su pretemporada.
El plantel trabajó en triple turno en Pilar. Por la mañana y por la tarde hubo trabajos con pelota en el country Mapuche, y al mediodía el plantel pasó por el gimnasio del Sheraton.
No hay comentarios:
Publicar un comentario