Tardó diez minutos en acomodarse. Eso es lo que tardó Brasil en empezar a ganarle el partido a Costa de Marfil. Cuando encontraron su lugar Felipe Melo y Gilberto Silva; una vez que hicieron pie los volantes, el Penta comenzó a tejer su cómodo triunfo. Y su cómodo paso a octavos de final, un día después de que lo lograra Holanda. El primer golpe a los africanos de Drogba fue de Luis Fabiano, aquél que nos dio un dolor de cabeza en Eliminatorias: derechazo terrible, violento, casi sin ángulo, después de un pase joya de Kaká.
Costa de Marfil pareció reaccionar en algún momento y merodeó, pero nunca le generó preocupación alguna a Brasil, que otra vez mostró a un segurísimo Julio César (¿hacé cuánto que no no tenían un arquero así?).
Y en el segundo tiempo Brasil lo liquidó con otro sablazo de Luis Fabiano. Claro que esta vez el 9 contó con la ayuda del francés Lannoy, que no vio cómo acomodó la bocha con el brazo derecho antes de definir de zurda. Un golazo, una técnica y una potencia impresionantes antes de poner el 2-0... pero con la ayudita del juez. Más allá de que el árbitro la pifió, dudó y fue a consultar al propio Luis Fabiano, quien le aseguró que no había puesto el brazo (después, públicamente, dijo que fue La Mano de Dios).
Con el 2-0 ya ni se vislumbraba una levantada de Costa de Marfil, que es Drogba y nada más, más allá de tener jugadores en distintas ligas europeas. Jugó tranquilo y sin exigirse mucho el equipo de Dunga, con un Kaká que apareció otra vez para ponerle un pase-gol a Elano.
Mientras los africanos no se cansaban de pegar patadas ante un árbitro pasivo, Kaká fue amonestado y después entró en el juego: puso el codito, un rival exageró y por eso recibió la segunda amarilla. Mejor para él, porque al menos llegará limpio a los octavos de final.
Brasil jugó mucho mejor que con Corea, funcionó, ya está en octavos y todo apunta a que será pimero en el grupo. Ojo que si la Selección termina igual, no se cruzarían hasta una supuesta final.
"Hubo una mano de Dios"
Luis Fabiano bromeó tras su gol polémico con una ironía acerca del grito de Diego contra los ingleses. Desde septiembre que no la metía en Brasil: "Al fin llegó el gol. Ahora, empezarán a venir más", dijo. El equipo de Dunga se metió en octavos con un arbitraje muy malo.
"Llegó el gol, sudando, trabajando. No quería venir. Pero bueno, ahora salió uno y empezarán a venir varios". Para Luis Fabiano era un peso no convertir goles para su seleccionado. El 9 que eligió Dunga para Sudáfrica estaba en deuda, el último gol había sido justo contra la Selección, en Rosario. Hasta que ahora se cruzó con Costa de Marfil y volvió con todo el grandote.
Sin embargo, lo llamativo fue el segundo gol del goleador del Sevilla. Fue con la mano, o mejor dicho con una mano previa antes de definir, y el árbitro no la vio. Fabiano se lo tomó con una sonrisa en la cara y una broma de por medio: "Hubo una mano involuntaria, mano santa, mano de Dios", soltó. Ey, pará que Mano de Dios hay una sola, eh.
Más allá de tirar ironías acerca del gol de Maradona los ingleses, el 9 del Scratch aseguró que fue el gol más lindo de su carrera. Un poco exagerado, pese a que después haber acomodado definió fenómeno. Igual, le falta desparramar unos cuantos ingleses y meterla en un ángulo imposible para ser como Diego...





"La expulsión estuvo mal"
Dunga se mostró caliente por la roja a Kaká. "Hablamos con los jugadores y les dijimos que hay que empezar con once y terminar con once", dijo el técnico del Scratch. Tranquilo, que ya están adentro, y con esta expulsión Kaká se limpia.
"La expulsión era injustificada". Reiterativo, a Dunga no le gustó nada la expulsión de Kaká y en su conferencia de prensa después del partido, hizo especial hincapié en el tema.
"Cuando recibió la primera tarjeta amarilla, el que fue víctima de una falta fue él, pero Kaká fue el amonestado. El jugador que comete la falta no recibe tarjeta y el que es víctima de una falta sí es sancionado", comentó el DT.
Además, prosiguió: "Desde que estamos en Sudáfrica, hemos dialogado mucho con los jugadores para decirles que teníamos que empezar los partidos con once jugadores y terminarlos con once".
¿Estrategia o verdadero enojo de Dunga? Kaká, de esta manera y con el equipo ya adentro de los octavos, se limpia. Es decir, no habría preocupaciones, teniendo en cuenta que de no sufrir más amonestaciones jugará el resto del Mundial. El técnico del Scratch, igual se calentó...
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