
"No vinimos de paseo"
Gilberto Silva aseguró que Brasil no llega relajado al Mundial y avisó: "Más allá de haber conseguido cinco Copas, no vinimos a pasear a Sudáfrica sino a llevarnos la Copa del Mundo".
Brasil siempre es candidata si a fútbol se refiere. La selección que más títulos ganó en los Mundiales está ante un nuevo campeonato y la gente ya les exige al menos la final. Para los jugadores esta presión no es nueva, pero ellos mismos se encargaron de bajarle un cambio a esas exigencias: "no vinimos de paseo al Mundial”, tiró Gilberto Silva. El brasileño aseguró que tienen todos las mismas ganas de conseguir una nueva estrella aunque aclaró: “Nadie tiene garantía de éxito. No tengo la bola de cristal para asegurar que vamos a ganar, pero tengo la certeza de que lo que más queremos todos nosotros es regresar a Brasil como campeones".
Los dirigidos por Dunga, confían en que el trabajo realizado en éstos últimos cuatro años, aparezca en esta nueva Copa del Mundo: "Nuestra preparación ha sido muy bien hecha y no tengan dudas de que ya en el debut dejaremos en claro a qué venimos: queremos ser campeones", agregó Silva, el más veterano del plantel de Dunga y disputará en Sudáfrica -como titular indiscutible- su tercer Mundial consecutivo. "En lo que a motivación se refiere, este Mundial es para mí como si fuera el primero, pero hoy estoy más maduro y experimentado que en 2002", dijo Silva. El volante, quien estuvo en 93 partidos con la camiseta verdeamarela -una más que Pelé- y que de llegar a la final cumplirá el centenar, aseguró que ha sacado lecciones de los éxitos y -principalmente- de los fracasos que vivió con la su selección. Por último Silva se refirió a la estadía en Sudáfrica y dijo: "Estamos bien acá, tranquilos y contentos de tener privacidad para trabajar y relajarnos. Ni siquiera nos damos cuenta de lo que pasa afuera. Estamos todos concentrados en el partido de debut frente a Corea (del Norte)".

Brasil tuvo día libre y Taffarel se mandó un ¡asadito! para agasajar al plantel. ¿Y la feijoada?
Se sabe que, esta vez, el Scratch sufre fuga de nombres rutilantes, de ésos que dividen aguas, mueven pasiones o, por qué negarlo, despiertan un temor reverencial. Ya no está Ronaldo, ni siquiera Ronaldinho. No tienen un Romario o Bebeto... Con un Kaká que tambalea y un Robinho que aparece como máximo exponente, Brasil luce más modesto y terrenal. Y, aunque traten de ocultarlo, deben de sentir al menos un poco de envidia de los apellidos que presenta Argentina en la delantera, con Messi, Higuain, Tevez o Milito. Estos celos pueden llevar a actos desesperados con tal de igualarse, como aprovechar el día libre comiendo ¡un asadito! Sacrilegio. Un desplante a la feijoada.
Por iniciativa de Taffarel, ex arquero (saludos de Caniggia, con recuerdos del Mundial 90) y actual espía de Dunga, los muchachos devoraron churrascos, pollo y salchichas. “Se realizó el día de la barbacoa Taffarel”, anunció la Confederación Brasileña en su sitio web (y... es lo que hay), contando además que Taffarel fue asistido por Jaime Maciel, el cocinero oficial de la delegación en Johannesburgo. Y para demostrar lo unido que está este hermoso grupo humano la Confederación se encargó de afirmar que, a pesar de que les habían soltado la correa, los jugadores no se movieron del hotel Fairway hasta terminar con sobremesa y todo. No faltó ni Julio César, el único que trabajó porque se recupera de un golpe en la zona lumbar.
Tan bien la pasaron -supuestamente- que hasta hubo un show de canto a cargo de Julio Baptista y Robinho. ¿Folclore o tango? Todavía no llegaron tan lejos con su corrosiva envidia y se conformaron con una tradicional samba.
Brasil y España, los favoritos de muchos, tienen en Julio César y Casillas a los dos arqueros de la época.
Los Mundiales suelen marcar momentos y definir estrellas. Y estas estrellas, en ocasiones, resultan los arqueros. El Goycochea del 90, Buffon del 06, pasando por el Van der Sar del 98 o el Oliver Kahn del 02, han marcado épocas. ¿Y ahora? En las puertas de la Copa del Mundo de Sudáfrica, hay dos arqueros que sobresalen del resto. Al menos en los papeles y en la voz de Chiquito Romero: “Julio César y Casillas son los mejores del momento”.
El brasileño llega con el arrastre de la gran campaña en el Inter. Antes de sumarse al equipo de Dunga, logró tres coronas en Italia. Y con la verdeamarela documenta dos Copas de Confederaciones y una América. Claro, le falta el Mundial para sumarle una estrella más al penta.
En tanto, Iker Casillas, a pesar de no haber logrado ninguno de los torneos del año con el Real Madrid, sigue estando firme en el arco español de cara a su tercer Mundial. Compite con el uno del Barsa: Víctor Valdés.
Fuentes: Ole, info. Redaccion propia
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