
Argentina viajó en vuelo de línea, rodeado de barras bravas y, al llegar a Pretoria, se encerró en su búnker y tapó la vista con lonas. Uruguay viaja hoy en un vuelo charter, sin contacto con extraños y después de que el Maestro Tabárez invitara a un espía francés (el primer rival) a ver el entrenamiento. El vuelo de los uruguayos partirá esta noche, tocará mañana suelo sudafricano y un rato más tarde, casi sin descanso, el plantel ya trabajará en Sudáfrica.
Cuatenaccio

El Tri le enseñó a Italia otra manera de defenderse: con la pelota. Pase magistral de Blanco en el segundo gol.
México ha elegido el camino de la inmortalidad. Justo ante la Italia que sólo gana, cobra el cheque y nada más, el equipo de Aguirre se ha alejado de las cadenas del resultado, del hoy por hoy y mañana se verá. México se ha arriesgado a un fútbol atemporal: un fútbol que vence a estos tiempos para ubicarse en cualquiera, para ser de todos, para iluminarnos, para trascender. Sudáfrica, Francia o Uruguay podrán eliminarlo rápido, o acaso Argentina, con quien podría jugar en octavos de final, pero México quiere anotarse más allá. México quiere anotarse en cualquiera de los años de la historia.
La globalización lo ha hecho: tanto ver al Barcelona, tanta posesión, tanta circulación, tanta vuelta a empezar, que el Tri buscó el plagio. Sufrió apenas al comienzo, cuando Pirlo adelantó a Italia y Di Natale le pegó mal desde la puerta del área. Luego, y hasta el fin, fue todo de Juárez y Torrado, de Dos Santos y Hernández, del inquieto Vela. Con Márquez pegado a los centrales, el ganador abría el campo con los laterales, aceleraba con los extremos y administraba con los mixtos. Pocas estrategias son más sabias que la paciencia. Tocar, tocar, tocar, y si no se puede, bueno, tocar. En el 1-0, Dos Santos la durmió en la derecha hasta que tres mexicanos se enfrentaron a Bonucci y Cannavaro. Su emboquillada y la matemática hicieron el resto: Vela entró solo y le tatuó un bombazo a Buffon.
Se insiste con el estilo porque no se han visto, al menos ayer, otras verdades para sentenciar. Fue un amistoso, México había perdido 1-3 ante Inglaterra y 1-2 frente a Holanda, e Italia, según Lippi, “no se recuperó del esfuerzo físico. Hemos trabajado diez días en las montañas y México estaba mucho mejor”. Explicada entonces la lentitud del perdedor, a Lippi debería importarle, sin embargo, cómo fue el segundo gol mexicano: pase valdemarresco de Cuauhtémoc Blanco, pinchándola a 40 metros del arco, casi sin moverse, para que Medina se fuera mano a mano. En fin: Italia espera ser la Italia de un Mundial. México, el equipo que desafía a todos los tiempos.
Dijo Aguirre: “Que sirva para perderle el miedo al éxito”.
Pocos elogios y varios reclamos. Fue el tenor de la conferencia de prensa de Javier Aguirre tras el triunfo de México ante Italia. “El partido nos lo complicamos solos por no definir antes, y por recibir otro gol de pelota parada”, se quejó el técnico porque en la gira europea recibió cuatro de los seis goles por esa vía, tal como descontó Bonucci. Además, apuntó que esta victoria “de nada servirá” si no ganan en el debut ante Sudáfrica, y tiró un fuerte reclamo a sus jugadores: “Hay que perderle el miedo al éxito”.
Fuentes: Ole, info. Redaccion propia
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