Que Lucas Barrios, que Néstor Ortigoza, que Jonathan Santana. Que el Gerardo Martino, del otro lado de la línea. Que tantos guaraníes que juegan y que jugaron en nuestro fútbol. Que… Ser argentino, ser paraguayo, ser representativo de una camiseta, ser querido por una tribuna, por otra, más allá de las banderas y de las banderías, hoy por hoy, tiene sus cosas. Y por suerte para el pueblo paraguayo, más allá de partidas de nacimiento, hay cuestiones de sangre que le juegan a favor. Por eso, sin dudas, su selección está donde está más allá del handicap forzado que debió entregar hace un par de meses por el ataque a Salvador Cabañas, su gran figura. Así y todo, el Tata, quien ya mostró su pasta en las Eliminatorias, se las arregló para hacer una gran mixtura en su tropa.
Y aunó fuerzas. Les dio sentido de pertenencia. Les hizo cantar un himno en la misma dirección. Bajo una misma letra. Y afinando. Siempre afinando.
En el debut, claro, habían patinado. El 1-0 parcial frente a Italia, más allá de un juego pobretón para la vista, le cerraba hasta la salida en falso de Justo Villar y el empate de De Rossi. Esta vez, contra los eslovacos, pensó en otra cosa, en otra propuesta: sus tres panzers adelante, Lucas Barrios, Roque Santa Cruz y Nelson Haedo Valdez. Sin embargo, si Paraguay se acomodó bien arriba en la tabla del grupo F, si supo justificar el 2-0 en la tardecita templada de Bloemfontein, fue gracias a sus volantes. Y más allá del cierre de Cristian Riveros, quien jugará la próxima temporada en el Sunderland inglés, la victoria comenzó a construirse en la figura de Enrique Vera, otro volante, de América de México. Otro que casi no la cuenta para la selección paraguaya. Porque ser representativo de una camiseta, más allá de las banderas, de las partidas de nacimiento, tiene sus cosas…
Enrique Vera apenas si pasó por el fútbol grande de Paraguay. Su historia se forjó en Ascenso, entre Resistencia y Sportivo Iteño.
Tuvo un par de partidos en la Primera de Sol de América, a comienzos de este siglo, pero nada rimbombante. Por eso, cuando le salió una changuita de Ecuador, no lo dudó. Dejó su puesto de cadete en el Citibank de Asunción y se armó el bolso. Y mal no le fue. Hizo Aucas, Olmedo, Universidad Católica y la rompió en Liga de Quito, donde ganó la Libertadores (2008), la Sudamericana (2009) y la Recopa (2009). Tanto éxito obtuvo en el país tropical que, a los paraguayos, casi se les da vuelta la taba… “A comienzos de 2007, Luis Suárez, que me había llevado al Aucas y ya dirigía a Ecuador, me ofreció jugar para la selección. Tenía los papeles hechos cuando en marzo de eso año me citaron de Paraguay, que comenzaba el proceso del Tata Martino”, aseguró Rambert, como fue bautizado por su parecido físico (y de look) en sus comienzos como Sebastián Pascual, el ayudante de campo de Ramón Díaz en San Lorenzo que acumuló cuatro goles en ocho partidos con la Celeste y Blanca. Hoy por hoy, es Kike. Y Kike, quien supo probarse sin suerte en la Argentina, Suiza y hasta en Emiratos Arabes, le dio una gran manito a su país. Un país que tardó en convocarlo para su combinado. Aunque lo hizo a tiempo…
El partido fue, en un estadio semivacío, un monólogo paraguayo. A los 2’ nomás, Santa Cruz tuvo el primer gol en una mediavuelta que el arquero Mucha sacó, con una gran volada, al córner. Era la muestra. Lo tuvo también Haedo Valdez, Da Silva, Lucas Barrios, Haedo Valdez… Y no sólo eran situaciones de gol, eh. La posesión de la pelota estaba 60-40 para los guaraníes. Hasta que, a los 26’, se hizo justicia. Barrios, desde la medialuna, le metió un preciso pase frontal a Vera quien, marcado por dos defensores, entre ellos, definió con tres dedos a la salida en vano de Mucha… Era su tercer gol en la selección desde su debut contra México, el 25 de marzo de 2007 (ya lleva 31 juegos). Pero, más allá de sus gritos amistosos ante Omán y Grecia, lo pondrá en su mesita de luz y lo ubicará cerquita de su doblete al Real Madrid en el Bernabeu con la Liga de Quito el día de la presentación de Cristiano Ronaldo…
El primer tiempo se fue sin que Eslovaquia patease el arco (tuvo un cabezazo a los 36’ de Salata que, justamente, fue un cabezazo: de patear ni hablar). Ah, y con el segundo de Paraguay que no llegó porque Mucha le sacó a Santa Cruz un mano a mano letal. El complemento asustó un poquito.
Los guaraníes retrocedieron porque sí y cedieron la pelota. A los europeos, todavía golpeados por el empate en el descuento que le asestaron los neozelandeses, igual no se les caía una idea. Por eso, los de Martino fueron al frente una vez más. La mejor manera de defender el gol de ventaja era convirtiendo el segundo. Vera tuvo la chance de meter un doblete con un cabezazo de pique al piso que pasó pegado al palo; Aureliano Torres buscó de media distancia y el travesaño vio al tiro de cerca. Pero el respirador artificial se lo retiraron recién a falta de cinco minutos cuando Riveros, desde el punto penal tras una serie de rebotes, fusiló a Mucha.
Paraguay quedó a la Vera de octavos de final con muchas caras conocidas. Justo Villar (ex Newell’s), Morel Rodríguez (ex San Lorenzo y Boca), Carlos Bonet (ex Atlético de Rafaela), Paulo da Silva (ex Lanús), Alcaraz (ex Racing aunque no llegó a debutar en Primera) y Lucas Barrios (ex Argentinos, Tigre y Tiro Federal) fueron titulares. Aureliano Torres (San Lorenzo) ingresó en el segundo tiempo. Y junto a Martino, Néstor Ortigoza (campeón con Argentinos Juniors), Jonathan Santana (ex San Telmo, Chicago, Almagro, River y San Lorenzo), Julio César Cáceres (ex River y Boca), Aldo Bobadilla (ex Gimnasia LP y Boca) y Denis Caniza (ex Lanús) lo siguieron desde el banco. Igual, lo de Enrique, jugador del partido según la Fifa, fue decisivo. Como aquel llamado del Tata cuando estaba a punto de nacionalizarse ecuatoriano… Y hoy canta el himno bien afinado. Como su grito de gol.
El DT de Eslovaquia se enojó con un periodista paraguayo y dejó la conferencia de prensa.
Todo marchaba normal dentro de una coherente conferencia de prensa en donde Vladimir Weiss, entrenador de Eslovaquia, respondía cuestiones sobre su equipo y a cómo iba a plantear el partido de hoy tras haber perdido dos puntos en el primer choque con Nueva Zelanda que ya lo habían puesto de mal humor. Hasta que un periodista paraguayo le preguntó si respetaba a la selección guaraní. “Voy a agradecer a los periodistas eslovacos, que son mejores que algunos extranjeros”, fue la respuesta de un enojado Weiss, que se sacó los auriculares y abandonó la conferencia ante la sorpresa de todos.
“No tenemos nada que perder”, dice el defensor Nelsen; y se entusiasma: “Ya no nos subestiman”.
El gol que encontró Nueva Zelanda para empatarle en la hora a Eslovaquia sirvió para que sumara su primer punto en un Mundial y para que, de paso, los All Whites se envalentonaran, tanto que el defensor Ryan Nelsen aseguró que “ya no nos subestiman. Todo el país está orgulloso de nosotros. Esto es maravilloso. Nadie se imaginaba que íbamos a estar en esta situación”. Pero, consciente de lo que se le viene, se saca de encima cualquier atisbo de presión: “Estamos preparados para dar lo mejor que tenemos, pero contra Italia no tenemos nada que perder”, avisa. ¿Serán capaces de otra sorpresa?
"Depende de nosotros"
Martino admitió que luego del primer triunfo en la Copa su selección está "a un paso de lograr el objetivo". Paraguay lidera su grupo, está invicta y sueña: "Es una victoria que nos debe fortalecer anímicamente", contó el DT.
Sereno, con calma, sin estridencias y sabiendo que aún el objetivo no está cumplido pero que está al alcance de la mano. Gerardo Martino consiguió el primer triunfo en un Mundial y dejó a su selección a un paso de lograr el primero de los objetivos con el que llegó a Sudáfrica. “Este triunfo nos acerca al objetivo y a partir de ahora dependerá de nosotros”, contó luego del 2 a 0 ante Eslovaquia. El Tata analizó el triunfo y dijo que “pocas veces se ve en una Copa del Mundo una superioridad tan grande entre dos selecciones”, aunque admitió que “hubo un momento del partido en el que nos olvidamos de todo lo bueno que estábamos haciendo. Por eso mi deber es encontrar el equilibrio y entender que jugando como en el primer tiempo podemos seguir progresando en la Copa”
Martino arrancó el segundo encuentro con tres puntas bien definidos. Barrios, Santa Cruz y Haedo Valdez conformaron el tridente que le dio muy buenos réditos al argentino, más allá de los dos goles, el equipo fue agresivo y dispuso de varias situaciones. Sin embargo el Tata aclaró: “No es el único partido en el que jugamos con tres delanteros, pero el triunfo de hoy no garantiza que lo sigamos haciendo”.
Por último el Tata habló sobre la superioridad de los equipos sudamericanos en Sudáfrica y dijo:
“No me sorprende lo que está pasando con los equipos de Sudamérica. Es cierto que Argentina y Brasil tienen otras obligaciones, pero todos llegaron con muy buenas expectativas en la previa. Hasta ahora todos han hecho muy buenos partidos. Sin embargo sigo pensando que la selección que mejor está y más me impresionó es México”.
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